Edad Antigua

La Edad Antigua es al primera de las edades en que se divide la Historia de la Humanidad. Comienza con la aparición de la escritura (alrededor del año 4.000 a.C.) y se extiende hasta la caída del Imperio Romano en el siglo V de nuestra era, teniendo una duración de 5500 años aproximadamente. La aparición de la escritura fonética no se da en todos los pueblos al mismo tiempo, y así como podremos encontrar algunas culturas ya viviendo en la Edad Antigua, podremos encontrar al mismo tiempo otros pueblos viviendo en la Edad de Piedra. No obstante, para una mejor organización del estudio de la Historia del Hombre se han aceptado estos convencionalismos que tienen como eje o hilo conductor a los hechos históricos ocurridos en Oriente Próximo y Europa.

La división de los períodos históricos tienen como base el acontecer y desarrollo de las civilizaciones de Medio Oriente y Oriente Próximo (en las primeras edades: Prehistoria y Edad Antigua) y de Europa (desde la Edad Antigua hasta el presente).

La Edad Antigua, o Historia Antigua, es el período donde se da el surgimiento de las grandes civilizaciones y el desarrollo de las ciudades urbanas (dejando atrás el concepto y forma de organización de las “ciudades” en el Neolítico), la aparición de conceptos jurídicos y la aparición y consolidación del concepto de “Poder” (Estado, Reinado, Imperio). Es en ésta primer Edad de la Historia donde -empujado por la escritura- surge el inicio del concepto de estudio de la historia.

Todo lo ocurrido previo a la escritura, desde la aparición misma del ser humano, es considerado Prehistoria. A su vez, hay un período de transición entre el final del Neolítico (último período de la Prehistoria) y el inicio de la Edad Antigua (primer período de la Historia), que se conoce como Protohistoria, aunque no tiene una delimitación clara y precisa.

La Historia Antigua surge a la orilla de los ríos

En la Era Antigua el florecimiento social y cultural, el desarrollo del hombre, se da en el Oriente Próximo, más precisamente en la Mesopotamia. Allí encontraremos las primeras grandes civilizaciones de la historia de la humanidad, las ciudades-estado sumerias, Babilonia, el Imperio Acadio, el Imperio Asirio. Las condiciones geográficas y ambientales en las tierras aledañas a los ríos Eufrates y Tigris propiciaron el asentamiento de los hombres primitivos, y con el correr del tiempo el hombre fue complejizando su nivel de organización social hasta llegar a estructuras complejas, con el objetivo de aprovechar los recursos naturales de la zona. La gran aglomeración de gente da origen a las primeras civilizaciones.

En términos académicos, una civilización se diferencia de una sociedad, en el aspecto de que la primera contiene distintos niveles de jerarquía y un “estado jurídico” que organiza las relaciones.

Al mismo tiempo florece el Imperio Egipcio, en África, junto al río Nilo. Heródoto supo definir que “Egipto es un don del Valle del Nilo”, dada la gran cultura y civilización que creció en una zona geográfica y ambientalmente poco propicia, salvo por el propio río Nilo, que los egipcios supieron aprovechar. El Imperio Egipcio se extiende a lo largo de más de 3 mil años, finalizando (en términos de influencia cultural y política) entre del año 500 y 300 a.C., con la conquista definitiva que les realiza el Imperio Romano.

La Mesopotamia y Egipto fueron las dos primeras “áreas de civilizaciones” del mundo, el Mediterráneo, donde se forjó gran parte de la cultura que luego definiría la historia siguiente. En ambos casos, el río está presente en forma fundamental.

Grecia: la cuna de la civilización occidental

En las costas del mar Egeo, en el Mediterráneo Oriental, las interrelaciones y el intercambio que genera el comercio son el puntapié inicial para el desarrollo de una de las grandes culturas y civilizaciones de la antigüedad.

La región es la comunicación marítima entre Asia, Europa y África, y entonces se nutre de los avances culturales y tecnológicos que se iban dando en el mundo antiguo. En distintas etapas, Grecia comienza a consolidar su poder e influencia.

La Antigua Grecia no es un poder imperial como lo fueron los egipcios, romanos o babilónicos. A diferencias de estos, aunque los unificaba una cultura en común, los distintos pueblos helénicos eran estados independientes unos de otros. Asimismo hay aspectos culturales y religiosos que a lo largo del tiempo los diferencian.

La civilización minoica y los aqueos (civilización micenas) son las primeras grandes civilizaciones de la antigua Grecia (en las islas egeas). Luego surge la Grecia “continental” cuya ciudad de referencia política e institucional termina siendo Atenas. Cabe señalar algunos aspectos para no confundir: entre el período de las civilizaciones en las islas egeas (en términos períodicos, fin de la Prehistoria, durante la Protohistoria) y el surgimiento de lo que académicamente se conoce como Antigua Grecia, existe un período denominado “Edad Oscura”, del que se tiene poca documentación certera. El nombre de “Grecia” se lo dan los romanos. Así mismos, ellos llamaban al conjunto de estas ciudades como Hélade, por lo que es más correcto entonces hablar del Imperio Helénico o de la Grecia Helénica. El Hélade comprendía lo que conocemos como la Grecia continental europea, Turquía, las islas del mar Egeo, y tierras cercanas a las costas asiáticas.

A la cultura desarrollada por los griegos (o helenos) se la considera la cultura seminal que diseminada luego por los romanos (tras la conquista de Roma a Grecia) son la base de la civilización occidental, tanto en términos religiosos como filosóficos, jurídicos y artísticos. La “democracia” es un concepto que nace aquí. El poder de la cultura helena fue tan fuerte que cuando el Imperio Romano invadió y conquistó estas tierras, terminó siendo dominado culturalmente (claro que en términos políticos, Roma fue el vencedor). Tras la conquista, Roma se helenizó y surge así la “cultura occidental”.

Grecia: la cuna de la historia

No nos vamos a detener en mencionar a las distintas personalidades de la Antigua Grecia, porque eso merece un artículo aparte. No obstante sí mencionaremos a una persona: Heródoto.

Heródoto de Halicarnaso vivió en el siglo V a.C., y es el padre de la historiografía. Su obra “Los nueve libros de la historia” (literalmente 9 libros), es considerada la primer gran fuente descriptiva del mundo antiguo a gran escala (no sólo de la cultura helénica, sino también persa y otras de la región mediterránea).

La historia de la Antigua Grecia llega hasta la muerte de Alejandro Magno (323 a.C.), el gran emperador heleno que llevó las extensiones de su territorio hasta Oriente Próximo, Egipto y Asia Central. Dominó al Imperio Persa (que había conquistado Babilonia y gran parte de Asia Central) y helenizó Egipto. Su figura como militar es icónica y ha sido tomado como ejemplo o referente por el emperador romano Julio César o inclusive Napoleón Bonaparte.

Según algunos historiadores, la cronología de la Antigua Grecia no culmina aquí, sino que se extiende hasta la conquista que sufren de parte de los romanos (146 a.C.), o inclusive hasta la llegada del cristianismo, en el siglo IV.

Las civilizaciones orientales en la Antigüedad

Mientras el proceso de desarrollo de la historia en el mediterráneo se va conjugando y enlazando en los distintos pueblos y culturas, en el Extremo Oriente de Asia se desarrollan dos civilizaciones milenarias, que quizás por lejanía geográfica participan poco del proceso político que se da en la Mesopotamia, la Europa Asiática y el norte de África.

No obstante hay que señalar, que estas dos civilizaciones de las que hablaremos a continuación, no estaban “aisladas” y existía contacto comercial con las civilizaciones de mesopotamia y del mediterráneo (sobre todo Oriente Próximo).

En Asia se desarrollaron dos imperios que alcanzaron niveles de desarrollos al igual que el de la Roma Clásica. El Imperio Indio o Hindú, que se forjó en las cercanías del Valle del Indo, una zona muy parecida en términos climáticos a la de la mesopotamia. Y el Imperio Chino, milenario, y la única civilización que llega desde sus inicios hasta la actualidad, a través de los tiempos, ya que el resto de los imperios y civilizaciones han ido desapareciendo, transformándose o bien integrándose a otras. En el caso de la civilización y cultura china, es la única que llega (con las adaptaciones en estilo de vida lógicas) hasta nuestros días.

La civilización India en la Antigüedad

La civilización Hindú durante el período Antiguo, previo a la dominación persa, primero, y helénica, después, vivió bajo la hegemonía brahmánica, y se puede dividir claramente en dos períodos, siendo la bisagra la influencia budista en el poder.

Las enseñanzas de Siddhartha Gautama, Buda (en el siglo V a.C.), triunfarían hacia el siglo II a.C., cuando el pueblo hindú reacciona a la política opresora y despiadadas de los brahmanes, y los gobernantes se vuelven budistas.

Paralelamente se da la conquista de Darío I en el norte del Imperio Indio. La influencia persa en la región no sería relevante, pero cuando Alejandro Magno conquistó Persia, extendió sus conquistas a esta región de Asia y la cultura helénica sí tendría influencias.

La Civilización India no es la historia una única organización político - estatal, sino un conjunto de pueblos, culturas y reinos, bajo la autoridad de un único Rey nacional y el poder de los sacerdotes brahmanes, la clase realmente gobernante por aquellos años. Y geográficamente (a nivel cultural) se extiende a los territorios que hoy son los países de India, Pakistán, Sri Lanka, Nepal, Bangladesh.

Con posterior a las invasiones de los persas y los griegos, el Imperio Indio ya no tuvo el dominio territorial unificado de gran extensión previo a estos hechos. A su vez, durante todos estos años existen distintas dinastías que se reparten el dominio del territorio, con diversa influencia y poder real y distinto desarrollo.

Hacia el siglo I a.C. comienza lo que se conoce como la Edad Dorada o los Reinos Medios, de incomparable desarrollo cultural. La región crecería económicamente con el comercio con los romanos, algunas dinastías extenderían su dominio hasta lo que hoy es Afganistán, y otras ayudarían al desarrollo del budismo en China, al fortalecerse las relaciones comerciales con esta otra civilización.

Esta Edad Dorada llegaría, en algunas regiones, inclusive hasta cerca del año 1.000 de nuestra era, aunque sin el poder político y militar ni el esplendor de sus inicios.

Hablar de la India en la Antigüedad implica no hablar de uno único estado, como podríamos decirlo del Imperio Romano, sino que se trata de distintas dinastías (algunas superpuestas a otras cronológicamente) en distintas regiones de un vasto territorio, unificadas por una etnia y origen común.

El Imperio Chino en la Antigüedad

A diferencia de lo que podemos decir de los hindúes, la Civilización China sí tiene una unidad tanto a nivel de organización político-social como cronológica desde su “aparición” hasta el presente actual.

Cuando comienza la Edad Antigua (según la cronología occidental) los chinos ya habían alcanzado un nivel de desarrollo y organización igual que las más avanzadas civilizaciones del mediterráneo. Inclusive habían desarrollado la escritura y tenían un amplio poder militar, siendo la civilización más avanzada del Extremo Oriente. No obstante, las altas cordilleras (las más altas del mundo, el Himalaya) y los amplios desiertos secos, mantuvieron a esta región con escaso contacto con lo que sucedía del otro lado del mundo.

Si bien existió el contacto comercial entre los pueblos de la mesopotamia y China, desde siempre fueron considerados “viajes míticos”.

El imperio Chino forjado en la Antigüedad fue sucesivamente gobernado y dirigido por distintas dinastías que llegan hasta las primeras décadas del siglo XX. Aunque el inicio de las dinastías chinas se remonta al año 2200 a.C., es entre el año 300 y 200 a.C. se produce la unificación de la escritura, de las medidas y pesos y del Estado Chino, entonces gobernado por la Dinastía Qin.

En esta época a su vez comienzan las relaciones comerciales con India y con los pueblos helenos. Inicialmente la civilización china no practicaba una religión con dioses y divinidades, como estamos acostumbrados a ver en otros pueblos de la Edad Antigua. Por el contrario, su sistema de creencia era más filosófico y se basaba en la moral. Es a partir del contacto con los hindúes que llega el budismo, convirtiéndose en una de las religiones más importantes.

Si académicamente la civilización china se estudiara dentro de los períodos cronológicos convencionales, ésta sería la civilización más avanzada de la Edad Antigua, pero su influencia no lo ha sido sino hasta entrada y avanzada la Edad Media en Occidente, por lo tanto muchas veces se la estudia aparte de estos convencionalismos.

Otras civilizaciones importantes de la Antiguedad

Enumerar el conjunto de las civilizaciones y pueblos de la antigüedad nos llevaría mucho tiempo. Pero hay algunas civilizaciones que no podemos dejar de nombrar, por el impacto que tendrían en el desarrollo posterior de la humanidad.

Por ejemplo, aunque en términos de dominio territorial e inclusive de aportes de invenciones, no ha sido relevante, debemos mencionar al pueblo hebreo. La civilización hebrea pese a que inicialmente logró unificarse teniendo una amplia dominación de la zona que hoy es Oriente Próximo (territorios de Palestina e Israel, en la actualidad), luego fue consecutivamente dominada por distintos imperios (egipcio, romano).

Su principal aporte (y para nada menor) es la de una religión monoteísta. No es necesario agregar que el cristianismo nace precisamente del judaísmo, principal religión de los pueblos hebreos.

Los fenicios, cuyo período de esplendor se da entre los siglos X y V a.C., desde su originaria ubicación en el Mediterráneo Oriental, llegaron a conquistar y fundar pueblos en el norte de África y sur de Europa. Son recordados como los grandes navegantes de los mares, y su modelo de organización en ciudades-estados podría haber influenciado a la inicial Grecia.

La Edad Antigua culmina hacia en el Siglo V d.C., con la desintegración del Imperio Romano.

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