Edad Media

La Edad Media es el segundo período en que se divide la "Historia" en términos académicos para su estudio. Luego de las primeras grandes civilizaciones que desarrollan la escritura, fundan los primeros imperios y crearon los conceptos de Estados y organización socio-política iniciales de la humanidad, llega un período de oscuridad. Esa etapa que dura 1000 años se conoce como Medioevo o Edad Media.

Inicialmente el término de “Edad Media” se usó para relativizar o minimizar el período transcurrido entre la Antigüedad Clásica y el Renacimiento que marca el comienzo de la Edad Moderna. También fue considerada una etapa de transición.

Según algunos autores, se debería además conceptualizar una Edad Antigua Tardía, período de transición entre la Antigüedad y la Edad Media (de 5 siglos de duración).

La Edad Media se divide en Temprana o Alta Edad Media (los primeros 500 años) y Baja Edad Media (los últimos 500 años). Además los últimos dos siglos se conocen como “La Crisis de la Edad Media”.

En la Alta Edad Media se producen las invasiones bárbaras, los reinos germánicos, la aparición y expansión del islamismo (como creencia religiosa pero también como poder militar), y el auge del Imperio Bizantino. La Baja Edad Media está signada por el renacimiento de las ciudades (los feudos y la aparición de la burguesía), y la aparición de las incipientes monarquías que darían pie a la conformación de los modernos Estados nacionales.

La Nueva Roma de la Edad Media

El comienzo de esta era lo marca la caída del Imperio Romano, en el 476 d.C. Ese año es depuesto el Emperador Rómulo Augusto, y comienza la decadencia de Roma. Ya dividido en dos, el Imperio de Occidente se precipita a su desaparición, mientras que el Imperio de Oriente mantiene su plenitud hasta el año 1453 con sede en Constantinopla (antes llamada Bizancio, rebautizada así por el Emperador Constantino, también conocida como Nueva Roma; hoy la ciudad recibe el nombre de Estambul). Esta ciudad durante la Edad Media fue la ciudad más rica de toda Europa, en parte por su ubicación estratégica por ser punto de encuentro del comercio europeo, africano y asiático.

El Imperio Romano de Oriente o Imperio Bizantino se extendería a lo largo de la Edad Media, y sus gobernantes buscarían revivir el esplendor de la Roma Clásica. Uno de sus gobernantes más importantes fue Carlomagno, que conquistó Italia y expandió el poder de la Iglesia Católica llevando el cristianismo a toda Europa. Por haber dotado de una identidad unificada a todo el continente, Carlomagno es considerado el Padre de Europa.

Tras la muerte de Carlomagno los territorios por él conquistado se dividen, y si bien el Imperio Bizantino continúa, reduce su poder territorial, y nace en la Europa Central el Sacro Imperio Romano Germánico, que se autoproclamaría la continuación del Imperio Carolingio y del Imperio Romano Clásico. El Sacro Imperio Romano Germánico llegaría hasta 1806, cuando es derrotado por Napoléon Bonaparte, ya en los finales de la Edad Moderna y los albores de la Edad Contemporánea.

Mientras que la caída del Imperio Romano de Oriente (en 1453 a manos de los turcos otomanos) marca el fin de la Edad Media.

Nuevas formas de gobierno

Pero aunque sus detractores hablen de una época oscura, es en estos mil años que dura la Edad Media donde nace el modelo de organización social que devendría en todo lo que ocurriría siglos posteriores.

Por un lado hay que mencionar que nacen en éste período el califato (forma de gobierno islámica), y el concepto de poderes universales del cristianismo latino.

No obstante lo que marcaría a fuego este período es el surgimiento de los feudos. La decadencia del Imperio Romano traería una profunda crisis económica que reformularía la organización social. Ante la constante caída de poder real de los reyes y emperadores, crecerían en poder los “delegados” de estos en el territorio. Así, duques, marqueses, condes y caballeros se harían señores de determinadas tierras. Estos garantizarán a sus súbditos (algunos ex esclavos, otros campesinos libres) seguridad bajo sus tierras.

El feudalismo supondría dos grandes clases o estamentos sociales. Los Privilegiados y los No Privilegiados. Entre los primeros se encontraba el mismo Rey, el Clero y los caballeros y los nobles o señores feudales. En muchos casos, miembros del Clero eran a su vez Señores Feudales. Éstos no tributaban impuestos y cada uno tenía su función específica. El Rey gobernaba todo el territorio. Los Señores Feudales (duques, marqueses, etc) eran los responsables de organizar y gobernar el territorio que les fue asignado. El Clero era encargado de mantener la doctrina moral y guiar espiritualmente al Rey y a los Señores Feudales. Mientras que los Caballeros eran los encargados de mantener la seguridad del feudo.

Los No Privilegiados tenían la obligación de tributar los impuestos y trabajar la tierra para el mantenimiento de las castas superiores. Dentro de este grupo se encontraban los burgueses, artesanos, campesinos libres y siervos (que no tenían derecho a poseer tierras propias).

Eventualmente, campesinos libres podrían adquirir tal cantidad de tierras que se convertían en terratenientes y luego adquirir un título de nobleza para pasar a ser parte de la casta de Privilegiados, o bien campesinos libres o burgueses podían convertirse en Caballeros. Aunque esto no era lo usual.

Acompañando o impulsado por el crecimiento del feudalismo y la burguesía, y la caída de los grandes imperios, nacería luego -a su vez- un primigenio concepto de naciones.

La Burguesía en la Edad Media

Entroncado con la aparición del feudalismo está la aparición de la burguesía, una nueva clase social que no existía hasta ese momento en la historia de la humanidad.

Hay que explicar primero la conformación de las nuevas ciudades. A diferencia de períodos anteriores de la historia, donde en un Imperio existía una ciudad principal o capital, en éste período comienzan a surgir muchas ciudades, cada una administrativamente independiente de la otra, aunque pertenezcan a un mismo reinado. Es lo que son precisamente los feudos.

En cada feudo, había gente que era libre pero no pertenecía a las Clases Privilegiadas (no eran nobles, ni pertenecían al clero), pero tampoco eran campesinos (no trabajaban la tierra ni criaban ganado). Se dedicaban al comercio (mercaderes), eran artesanos o bien se dedicaban a las nacientes profesiones liberales. Estos “burgueses” podían llegar a codearse con la nobleza o el clero, y algunos podrían adquirir poder real al convertirse en delegados administrativos de los señores feudales.

La Edad Media no existe fuera de Europa

Hay que señalar que el período que conocemos como “Edad Media” no existe y no se puede estudiar así fuera de los territorios directamente influenciados por Europa.

En China, la civilización pasaría de la Edad Antigua a la Edad Moderna directamente (ingresando antes que Europa), y en África se prolongaría el período denominado Antiguo.

La educación en la Edad Media

La Alta Edad Media es profundamente religiosa, y la educación y el desarrollo cultural - intelectual estaba relegado a los ámbitos eclesiásticos, siendo los únicos focos de cultura y donde se sabía leer y escribir, derecho que no estaba reservado para las clases no privilegiadas.

En cambio, la Baja Edad Media (el término “baja” es relativo a “reciente”) es cuando se fundan las primeras universidades, hacia el año 1200. La mayoría de fundación papal y otras con protectorado real. Los estudiantes ingresaban a las universidades a la edad de 14 años aproximadamente, luego de aprender a leer y escribir por maestros particulares. Los estudiantes que ingresaban a las universidades en la era medieval eran en su mayoría hijos de nobles y de burgueses, ya que se requería de una importante suma de dinero el poder acceder a los estudios. Muchos, para poder estudiar, se ordenaban en alguna orden religiosa que detentaba una Universidad, para así poder llegar a ella.

En estas casas de estudio se enseñaba gramática, retórica, dialéctica, aritmética, geometría, astronomía y música, también derecho y medicina.

Las Cruzadas en la Edad Media

Otro hecho que signó a la Baja Edad Media son las Cruzadas.

La expansión del islamismo se hacía cada vez mayor. Muchos pueblos turcos (en su mayoría nómades) se habían convertido al islamismo. En el año 1070 ingresan a la ciudad de Jerusalen, y en 1071 vencen al Imperio Bizantino, con lo que gran parte de las tierras ubicadas en Asia Menor que eran del poder bizantino, fueron conquistadas por los turcos. Rápidamente la conquista turca se extendió también a otras ciudades del mediterráneo.

El papado preocupado por una inminente invasión turca en Europa impulsa entonces las Cruzadas, esto es, recuperar Tierra Santa. Primeramente el Papa Gregoria VII convocó a todos los cristianos a defender Constantinopla de los turcos, pero el llamado no recibe grana acogida, dado que las relaciones entre la Europa Occidental y Oriental estaban cortadas.

Las negociaciones que entabló el emperador bizantino Alejo Comneno con los ejércitos normandos, por un lado, y la predicación del Papa Urbano II (que veía una buena oportunidad de demostrar el poder papal en toda Europa por encima de los distintos reinados territoriales), finalmente surtieron efecto.

La primera Cruzada comenzó en el año 1095 y continuaron durante 200 años (se realizaron 4 Cruzadas). No obstante, otras guerras con iguales características (expulsar a los infieles y defender los territorios cristianos) también recibieron el nombre de Cruzadas y son consideradas una continuidad (las cruzadas menores), llegando hasta el siglo XIV.

El resultado final de las Cruzadas es negativo para Europa, aunque lograron defender los propios territorios europeos cristianos, no lograron recuperar Tierra Santa y territorios de Asia Menor, que era el objetivo, además de que finalmente el Imperio Bizantino cae en manos de los turcos.

No obstante, se produce a partir de estos hechos un intercambio cultural que resultaría muy beneficioso para el desarrollo occidental. Aunque no fue precisamente “intercambio”. Mientras Europa y Occidente tomaba y se “apropiaba” del conocimiento desarrollado por el mundo musulmán en distintas áreas (álgebra, filosofía, etc), los árabes no hacían lo mismo y cada vez se “aislaron” más culturalmente hablando.

Las Cruzadas, aunque inicialmente se originaron en contra de los musulmanes (practicantes del islam) terminó atacando a todos los pueblos no cristianos, especialmente judíos, rusos, mongoles, hasta cristianos ortodoxos griegos y finalmente inclusive a los enemigos al papado, aunque sean cristianos.

La Inquisición en la Edad Media

Aunque el procedimiento de la Inquisición era practicado por la Iglesia Católica desde mucho antes (generalmente se imponía la ex-comunión como castigo), es en el siglo XII cuando se establece la Inquisición Medieval, con el objetivo de acabar con los herejes (todos aquellos que no practicaban la religión cristiana).

En el medioevo se castigaba la herejía con la pena de muerte, aunque en algunos casos se establecían métodos de tortura con el objetivo de convertirlos fieles a los herejes. No obstante el accionar de la Inquisición fue intermitente y en muchos casos también se registraron “perdones” especiales.

Durante la Edad Media, esta “primer” Inquisición no alcanzó el grado de expansión que tendría luego la Inquisición Española durante la Edad Moderna, pero sentaría las bases para la conformación del Tribunal de la Santa Inquisición y del Santo Oficio, junto a las mismas acciones realizadas durante las Cruzadas.

Crisis de la Edad Media y la transición a la Modernidad

Hacia el siglo XIV comienza lo que se denomina Crisis de la Edad Media, una serie de hechos que confluyen para desencadenar el fin de esta era.

Por cambios climáticos naturales, se produce un descenso de la temperatura que afecta a los cultivos, y entre 1315 y 1317 se produce la Gran Hambruna, ante la falta de cosechas. En este contexto llega desde Oriente la Peste Negra (por vías comerciales) y tiene un impacto terrible en Europa hacia el año 1348. En pocos años muere a causa de la enfermedad un tercio de la población, en su mayoría campesinos. Los sobrevivientes huyen de los campos y se refugian en las ciudades buscando estar a salvos de la pandemia, lo que junto a las malas condiciones de higiene sólo logran propagar aún más la epidemia.

Se inicia un período de mayor escasez de alimentos y de fuerte crisis económica, decayendo el comercio convencional, como estaba entendido hasta entonces.

Estos hechos afectan el poder de la Iglesia y de los reinados feudales. Se produce un hecho inédito: muchos burgueses comienzan a concentrar grandes riquezas a raíz de herencias, al mismo tiempo que los mercaderes y comerciantes más hábiles se benefician de la mayor demanda de productos de todo tipo.

Por primera vez en la historia de la humanidad, el poder comienza a pasar por la acumulación de riquezas personales (dinero), no necesariamente ligadas a la acumulación de tierras, y totalmente independiente de linajes familiares y títulos de nobleza.

Estos cambios marcarían el fin de la Edad Media, dando origen a un nuevo orden de organización social al mismo tiempo que se fortalecerán los Reinados Nacionales superando así el modelo de reinos-feudos. Hacia el siglo XV, Europa entra en la Edad Moderna.

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